DESTINO
Te vi parada en la esquina del destino,
Llovía y no tenías paraguas,
De la curva de tus labios colgaba una gota de agua,
No había visto nunca nada tan hermoso.
Me acerqué y te ofrecí mi amor,
Me miraste sorprendida, después reíste,
Nos tomamos de la mano en silencio,
No había nadie en la calle salvo tu y yo
Juntos caminamos ahora por el mundo,
Nuestro amor se parece a un carrusel que nunca se detiene,
Aquella vez que te vi parecías un ángel peregrino,
Gracias a todos los cielos por ponerte en mi camino.
Publicado con WordPress para BlackBerry PlayBook.
